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INTRODUCCIÓN A LA COCAÍNA 

 

La cocaína está de moda en España; en los últimos quince años se ha posicionado de forma lenta, progresiva y, al mismo tiempo, silenciosa, en el grupo de las drogas ilegales cuyo consumo genera más “problemas”, habiendo una estrecha relación entre su consumo y los casos de morbilidad (enfermedades, trastornos) y mortalidad, enfermedades sociales así como con actos delictivos y violencia. Por otra parte, en los últimos años, el colectivo consumidor se ha ido diversificando, siendo cada vez más joven.

El consumo actual, al alza, de cocaína en nuestro país sigue abriendo interrogantes acerca de los ideales sociales, de los valores que se transmiten a las nuevas generaciones y sobre cómo éstas se preparan para construir su propia sociedad.

Todas las drogas tienen su leyenda y la cocaína no podía ser menos: su consumo se vincula al prestigio, al éxito social y económico y al poder (a diferencia de otras drogas, como la heroína, que se asoció en su momento al fracaso, a la delincuencia y a sectores marginales). Además presenta una estrecha relación con la búsqueda de placer, la diversión, como ingrediente privilegiado del ritual entre amigos, como fetiche de celebraciones importantes, como anzuelo para “ligar” y como mercancía de negocio.

A pesar de que la cocaína es conocida desde hace un siglo, su consumo no se popularizó hasta los años setenta y ochenta entre las clases medias de los Estados Unidos, desde donde se extendió a Europa. Desde ese momento ha sido una droga con una imagen social positiva, a lo que han contribuido una serie de factores, entre los que podemos destacar:

  • La imagen que rodeaba a la cocaína como algo exclusivo de las élites sociales; algo que actualmente no es cierto, puesto que la droga se ha extendido a todas las capas sociales.
  • La contribución que los medios de comunicación han realizado para la creación y mantenimiento de esa imagen positiva.
  • La cocaína se asociaba a droga limpia, inocua o controlable. A esto contribuyó el hecho de que algunos consumidores no sufrieron las consecuencias negativas asociadas al uso de  cocaína hasta pasados varios años. Este prologado período de “silencio clínico” hizo pensar a muchos consumidores, y a la sociedad en general, que los efectos de la cocaína no eran tan graves.
  • La “invisibilidad”, que durante años rodeó a los efectos de la cocaína, se debió a que, hasta hace poco tiempo, el número de consumidores de esta sustancia era bastante reducido y, en general, con una buena posición social, lo que les permitía buscar soluciones discretas a sus problemas. Pero en la actualidad, los problemas causados por la cocaína son muchos y muy visibles.

 

Los datos que manejamos nos permiten asegurar que el consumo de cocaína sigue aumentando entre los jóvenes, que baja el precio en el mercado (o por lo menos, no sube) y que se mantiene la idea de que es una droga de personas con prestigio, lo que le otorga una carga simbólica importante, como sustancia de alto status (pero esta imagen se ha ido haciendo cada vez más compleja, dando respuesta a sí a otro tipo de necesidades).

La cocaína se diferenció, en un primer momento, de otras sustancias por ser más costosa y por formar parte de un estilo de consumo de personas adultas, dinámicas, con responsabilidad e inmersas en una vida social intensa. Pero junto a ese colectivo de personas adultas han ido apareciendo otros nuevos consumidores, en especial jóvenes y adolescentes, creando con ello una dinámica de cambio y continuidad. En la actualidad, la cocaína mantiene esa etiqueta de sustancia líder, de sustancia prestigiosa. Pero en la medida que la cocaína entra en nuevos colectivos, también cambian las formas en las que se consume y, por lo tanto, sus consecuencias.

El repertorio de razones para el consumo es muy variado, pero hay un eje que le da cierta unidad: el deseo de superar límites individuales físicos y psíquicos que permitan al consumidor estar más activo y sentir placer en el lugar y tiempo que se considera apropiado. La cocaína responde a ideales positivos (placer, eficacia, magia) y se ha vinculado (lo reiteramos) a personas de posición social alta, que construyen su significado y lo transfieren a otros grupos.

Es por lo anterior por lo que es más complejo describir el lado perverso del consumo, porque la cocaína disfruta de una protección cultural elaborada entre quienes participan en su consumo y distribución.

 

Todos los aspectos comentados en este apartado, han contribuido a que la cocaína sea considerada como la sustancia reina, y lo es porque como sustancia tiene efectos más poderosos que otras en el logro de objetivos sociales muy preciados.

 

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HISTORIA DE LA COCA Y LA COCAÍNA