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HISTORIA DE LA COCA Y LA COCAÍNA 

 

Durante milenios, la Hoja Sagrada, la Hoja de Coca, fue un recurso nutricional y un saludable estimulante general para los pueblos andinos (en principio en los Andes ecuatorianos y peruanos), así como un elemento importante en la tradición, cultura e identidad de los mismos (de lo anterior, disponemos evidencias arqueológicas e históricas que datan desde 3.000 años antes de Cristo). La coca es una planta, originariamente silvestre, de la cuenca del Amazonas.

Disponemos de testimonios de que diversos pueblos la utilizaban antes de ser conquistados por los Incas. Los conquistadores Incas aprendieron de los primitivos habitantes de la zona la utilidad de mascar las hojas de coca, convirtiéndola en su planta divina. Para ellos era un manjar y la revistieron de un carácter sagrado; la empleaban en sus principales ritos religiosos, tanto en los sacrificios como en el momento de la gran fiesta del solsticio de invierno, sirviendo, así, para establecer ese nexo de unión con la divinidad (algo que es común a la utilización religiosa de todas las drogas). Durante esa época la hoja de coca adquirió tal importancia que también fue utilizada con fines medicinales y como moneda, siendo una parte importante de los tributos del Inca.

En un primer momento, la categoría sagrada de la planta hizo que su uso estuviera restringido a la nobleza inca y a la casta sacerdotal

Hay investigaciones que afirman que poco antes de la llegada de los conquistadores españoles su uso se extendió al pueblo llano, como un instrumento para incrementar la productividad. Lo que si es cierto es que, a partir de la conquista española, el uso de la hoja de coca se difundió ampliamente entre la población indígena, entre todas las clases sociales (desaparece el carácter restrictivo y ritual de la coca y se generaliza su consumo).

Durante la conquista de América, la primera reacción de la Iglesia Católica fue de rechazo, al considerar la hoja de coca como algo unido a rituales religiosos profanos y al fomento de supersticiones entre los indios. De esta forma, a mediados del siglo XVI; cuando el cultivo de la coca se hallaba en pleno apogeo, el segundo Concilio de Lima (1.567) prohibió expresamente su uso por los indígenas (aduciendo que “la coca era inútil, peligrosa y verdadero talismán del diablo”). Estas disposiciones no fueron demasiado atendidas, pues también perjudicaban los intereses de los propietarios españoles, ya que el trabajo forzado de los indios en las minas y plantaciones se pagaba con hojas de coca.

Son curiosas las descripciones, que sobre la planta de la coca, hacen los expedicionarios españoles. Son aportaciones meramente descriptivas, fruto de la observación, pero que nos aportan detalles importantes sobre la planta. Zárate, por ejemplo, comenta “el que llevaba siempre algunas hojas de coca en la boca, no siente jamás hambre, ni frío, ni sed”. Pedro Cieza de León (expedicionario de Francisco de Pizarro) dice “cuando pregunté a alguno de estos indios porqué guardaban esas hojas en sus bocas, me contestaron que suprimían toda traza de apetito, a la vez que les daba fuerza y resistencia”… y añadió “pero este hábito sólo conviene a gente como los indios”.

Ante este problema, el reino de España intentó arreglar la situación. Tomó la iniciativa de prohibir, entre 1.560 y 1.569, el trabajo forzado y el consumo de la hoja de coca. Pero tampoco estas disposiciones tuvieron un éxito excesivo, pues el trabajo forzado continuó durante bastantes años. De igual manera el consumo de coca permaneció entre los indios, hasta el extremo de que la costumbre de mascar el “acullico” (una pequeña bola formada por la mezcla de las hojas de coca, cal y ceniza vegetal) ha perdurado hasta la actualidad en muchas regiones del antiguo imperio de los incas, como remedio frente a la fatiga y el hambre.

Una postura más flexible, y práctica, fue la del Consejo de Indias, que dictaminó que el hábito tenía que ser tolerado, por la dependencia que los indígenas mostraban.

Durante todo este período, el cultivo y utilización de la coca siguió restringida a la comunidad indígena y sólo fue conocida en la cultura de los colonizadores españoles. Para médicos y boticarios españoles, durante el siglo XVII, fue una sustancia muy interesante y útil (para, entre otras cosas, disminuir la fatiga entre soldados y trabajadores). Nicolás B. Monardes publica en Sevilla, en 1.569, el primer trabajo sobre la coca (llegando decir “prefería vivir un año con coca, que cien millones de años sin coca”). Para el resto del mundo fue, prácticamente, una sustancia desconocida hasta bien entrado el siglo XIX.

Pero hasta llegar ese conocimiento universal de la sustancia, hubo un intento de comercializar la coca, a finales del siglo XVII y principios del XVIII. Ese intento fue llevado a cabo por la revista el MERCURIO PERUANO (muy importante durante la época de la ilustración y como vehículo de expresión científica). La iniciativa partió, en 1.791, del médico criollo José Hipólito Unanue, que fue director de la citada revista y preconizó la utilización y exportación de la coca a los países septentrionales, como producto capaz de proporcionar resistencia contra el frío y el hambre. No es necesario decir que la tentativa fue baldía.

 

Es momento de comentar una serie de fechas que fueron importantes en la historia de la expansión de la coca y la cocaína:

  • En 1.786 se cataloga botánicamente a la planta como Erythroxylon Coca, en la  Enciclopedia Botánica de Lemark.
  • En 1.859, el neurólogo italiano Paolo Mategazza, describe su experiencia con la planta y la aconseja como agente terapéutico en el dolor de muelas y en las molestias gástricas.

 

  • En 1.860 ALBERT NIEMANN (farmacéutico y químico alemán), aísla el alcaloide más potente de la hoja de coca, la cocaína.
  • Se produce una época de gran difusión en USA y  Europa a partir de informes que convierten a la cocaína en “panacea universal”:
    • En 1.880 en la GACETA TERAPÉUTICA DE DETROIT se recomienda como producto milagroso, tanto para los enfermos, como para los sanos.
    • En 1.885, una publicación de PARKE DAVIS, la indica  para todo tipo de procesos.
    • En 1.885 se empieza a utilizar en anestesia local en oftalmología (CARL KÖLLER).
    • En 1.884, SIGMUN FREUD, publica la monografía “UBER COCA” (“sobre la cocaína”), en la que la recomienda para todo tipo de dolencias (entre otras para curar la morfinomanía). Él mismo la utilizó, como curiosidad, por interés científico en la farmacología experimental y probablemente como automedicación.

 

Pero inmediatamente, y como reacción a lo anterior, surgieron voces en contra de la coca y la cocaína, mediante la publicación de diversos estudios científicos, entre los que se pueden destacar dos:

  • En 1.886 el NEW YORK MEDICAL RECORD, publica “Notas sobre el ansia de cocaína  y el miedo a la cocaína” y la considera como tercera plaga de la humanidad, tras el alcohol y la morfina.
  • En 1.887 FREUD, tras las presiones recibidas por la comunidad científica internacional, rectifica y señala el rápido deterioro físico y moral que conlleva su dependencia y describe los estados alucinatorios producidos por la intoxicación de cocaína.

Todos estos movimientos propiciaron una importante repercusión popular de la cocaína, que pasó a formar parte de la composición de diversos productos, apareciendo en el mercado gran cantidad de productos que contenían cocaína con fines extra médicos:

  • En 1.983 el parisino, de origen corso, ANGELO MARIANI (1838-1914) logró fama sobresaliente gracias a un vino de coca de elaboración propia, que comenzó a fabricar en 1863 y pronto se convirtió en el favorito de muchas celebridades de la época: Émile Zola,  Paul Verlaine, Sigmund Freud, Julio Verne, Thomas A. Edison, Alexandre Dumas, Louis y Auguste Lumière, Sarah Bernhardt, Robert L. Stevenson, el Príncipe de Gales, la reina Victoria, el zar Alejandro II, Alfonso XIII,  el Sha de Persia, etcétera. El papa León XIII (1810-1903) resultó ser finalmente uno de sus principales valedores, ya que, en agradecimiento al tónico, llegó a prestar su efigie para la etiqueta y concedió una medalla  de oro al inventor, en reconocimiento a la capacidad de esa bebida para "apoyar el ascético retiro de Su Santidad".

 

 

  • En 1.884, JOHN PEMBERTON mezcló vino y hojas de coca y le llamó “Pemberton’s French Wine Coca”. Al año siguiente, con la instauración de la Ley Seca en USA, comenzó a desarrollar una versión no alcohólica de su bebida y lo  llamó “Coca Cola” (porque en su composición también lleva extractos de  semilla de cola). En 1.903 deja de tener en su composición hojas de coca, que son sustituidas por otra sustancia estimulante, la cafeína.

Además, durante esta época, aparecieron en el mercado una amplia gama de productos que tenían en su composición hojas de coca, con fines terapéuticos y extra médicos. Se anunciaban como reconstituyentes, para la anemia, etc. Os incluimos, a continuación, una serie de imágenes curiosas a este respecto (todas corresponden a los primeros años del siglo XX):

 

 

 

 

 

Pronto se retiró la hoja de coca de la composición de todos los productos citados y la Organización Mundial de la Salud comenzó a hablar de la capacidad adictiva de la coca, a partir de los años 1.950. Hablaba de adicción y desprestigiaba la costumbre ancestral del consumo de hojas de coca (algo que fue convalidado en la Convención Única de Estupefacientes (Nueva Cork, 1.961).

Durante los años comprendidos entre 1.920 y 1.970, el consumo de cocaína se redujo al mundillo artístico, relegándose a pequeños grupos de consumidores. A partir de los años 70 resurge con fuerza su consumo, bajo la idea de que era la droga del bienestar, frente al malestar teóricamente producido por la heroína, pues su uso se consideraba como sinónimo de placer, glamour, sofisticación, clase y lujo. Su consumo no estaba mal visto por la creencia generalizada de su incapacidad para producir dependencia física y por su compatibilidad con el alcohol. Era la droga de las élites, que otorgaba un cierto estatus social, y se consideraba como una droga de lujo, debido a su elevado precio.

Por lo anterior, en los años 70 y 80, el consumo de cocaína adquirió tal extensión que se consideró como una auténtica epidemia.

En los últimos años, el consumo de cocaína se extiende a todas las clases sociales, incluidas las más desfavorecidas, encajando dentro de lo que se ha dado en llamar “consumo recreativo”, en el que no se valoran los efectos negativos.

 

Si quieres seguir conociendo más aspectos de la cocaína, entra en el siguiente enlace...      VAMOS A CONOCER ALGO SOBRE LA COCAÍNA